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Iluminar bien, para vender mejor
Sin duda, la iluminación
artificial constituye uno de los factores más importantes
en el arte de vender. Los comerciantes saben que, para que un
local de ventas sea exitoso, no es suficiente con ofrecer buena
mercadería; primero y más importante es lograr que
el potencial cliente tome contacto con dicha mercadería.
Al encarar el proyecto de iluminación de un local comercial
o cualquier tipo de local de ventas, habrá que considerar
tres importantes funciones al margen de la "imagen"
institucional o la ambientación; esas funciones son:
· La iluminación para atraer al cliente
· La iluminación para apreciar la mercadería
· La iluminación para concretar la venta
La mercadería propiamente dicha debe "destacarse"
dentro del campo visual del cliente.
Atracción:
El
diseño de iluminación sirve en primer lugar para atraer
al cliente al local y posterior-mente a la mercadería. Esto
podrá lograrse mediante la iluminación de las vidrieras
y el balance de la luz sobre la mercadería misma.
Es habitual ver comercios con sus vidrieras profusamente iluminadas
en forma intensa y pareja, donde todos los objetos tienen el mismo
nivel de luz; es decir, la misma jerarquía. Esto es un error!
Si se desea lograr que el cliente se detenga frente al escaparate
habrá que ponerle alguna pequeña "trampa".
La vidriera deberá tener una iluminación suave, como
la base de la tela de un pintor. Sobre esta base se procederá
a destacar algunos pocos elementos, cuatro o cinco dependiendo del
tamaño de la vidriera. El efecto es muy simple, inmediato
y totalmente psicológico; el transeúnte que pasa casualmente
frente a la vidriera, sentirá automáticamente la incontrolable
curiosidad de ver el por que de esas manchas de luz sobre algunos
objetos. El primer paso ya está dado; se ha logrado despertar
el interés del cliente!
Apreciación:
El próximo acto involuntario del
futuro cliente será mirar hacia el interior del local que
tanto ha despertado su curiosidad. Sería bueno que pudiese
hacerlo a través de la vidriera y sin la necesidad de entrar;
a muchas personas no les agrada asomarse si no están decididos
a la compra por temor a la insistencia de ciertos vendedores que
generalmente se ubican cerca de las puertas.
Aquí
comienza la etapa de apreciación, para lo cual se deberá
lograr que el cliente entre al local. Nuevamente se recurrirá
a una trampita; así como el cazador coloca una serie de señuelos
para conducir a su presa al lugar deseado, de la misma manera el
diseñador de la iluminación, con la complicidad del
encargado del local, creará un "sendero" virtual
con elementos especialmente destacados con efectos de luz para guiar
a su antojo al cliente por los lugares de su particular interés.
Para ello, nuevamente será necesaria una iluminación
general suficiente como para la correcta apreciación de toda
la mercadería pero que permita aplicar algunos "golpes"
de luz de mayor intensidad sobre los objetos que servirán
de guía. No necesariamente el objeto destacado debe ser el
más excepcional, sino el que logrará con el efecto
visual que produce el contaste luminoso que el cliente se acerque
al sector deseado.
Concreción:
La concreción de la venta ya es más
simple y solo requiere de algunos detalles que hacen al confort
del cliente: buena y acertada iluminación en los probadores,
en la zona de empaques, etc.
Como complemento de lo expuesto como técnicas lumínicas
de venta, habrá que tener muy en consideración algunos
factores más que importantes:
La radiación ultravioleta decolora! Hoy en día se
utiliza indiscriminadamente el mercurio halogenado en la iluminación
comercial. Esa lámpara, si no tiene un buen filtro antepuesto,
decolora casi como la luz del día.
El calor también decolora! Se deberá tener cuidado
con la distancia a la que se colocan las lámparas incandescentes
halógenas, las que generan una temperatura muy elevada.
Para estos casos hay una solución muy simple y a mano. Las
célebres lámparas "dicroicas" que habitualmente
se utilizan indiscriminadamente, han sido creadas precisamente para
este fin. En realidad la lámpara es una incandescente halógena
y como tal produce una gran temperatura. Esa lámpara se encuentra
instalada dentro de una "campanita" de vidrio que está
externamente cubierta por un "filtro dicroico" (lo plateado)
cuya misión es la de reflejar más del 60% de la temperatura
que genera la lámpara hacia atrás. Claro, como todas
las cosas, esto será así si la lámpara es de
marca y de muy buena calidad.
Este es un recurso ideal para los displays de kioscos, donde la
temperatura de las fuentes de luz pone muchas veces en peligro la
solidez de las golosinas. También es muy eficiente para la
iluminación de telas, papeles, y también vidrieras
de joyerías, donde las elevadas temperaturas pueden despegar
algunos tipos de egarces.
Por último, un párrafo sobre el "color",
o mejor dicho la "reproducción de los colores".
Existen fuentes de luz para todas las necesidades; simplemente hay
que saber elegirlas.
Por ejemplo, las lámparas incandescentes halógenas
harán lucir más a los rojos, naranjas y amarillos
que a los verdes y azules. El mercurio halogenado hará exactamente
lo inverso.
No le tenga miedo a los tubos fluorescente o lámparas fluorescentes
compactas; en la actualidad hay cuatro "tonos" de tubos
con una óptima reproducción de los colores. ...
Claro, no son los que se compran en las ferreterías!
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